Machuchaleras / Ivelisse Rivera

Tras el paso del huracán María todo fue incertidumbre. El país quedó arrasado dejando al descubierto nuestras carencias, la bochornosa desigualdad y profunda pobreza en la que tanta gente vive en Puerto Rico. Entre el montón de estructuras que el huracán dañó en Machuchal estaba la casa de la familia Rivera Rivera en la que “Doña Margot” crió a sus hijos e hijas, incluyendo al gran Ismael Rivera. Desde que en 2013 iniciamos Casa Taft 169 nos comprometimos con aportar al esfuerzo de mantener vivo el legado de “Maelo” como el “machuchalero mayor”. Gracias al apoyo de Artplace al proyecto Somos Machuchal esa aportación podía adquirir otro matiz en momentos en que más se necesitaba. De modo que optamos por destinar recursos para levantar un plano técnico de la que fuera la casa familiar y epicentro de un incalculable legado cultural a nuestro país. Esto; como el primer paso para lograr su restauración y la preservación de toda la “memorabilia” que encierra.

El proceso de ir y visitar la casa para dibujar y tomar medidas llevó a nuestra colaboradora Andrea Bauzá a [re]conocer la magnética personalidad de su anfitriona, Ivelisse Rivera. Las conversaciones que siguieron a ese “descubrimiento” nos llevaron a reflexionar sobre la construcción del relato histórico y el gran número de mujeres cuya labor ha sido opacada, cuando no invisibilizada, por la fama de los hombres a los que han amado. Partiendo de este componente feminista y del reconocimiento de la larga e incansable dedicación de Ivelisse a su familia, su comunidad y a mantener viva la figura de su querido hermano, quedó claro el proyecto en el cual teníamos que embarcarnos. La selección de Karen Rossi como la persona indicada para narrar esta otra historia también “se cayó de la mata” no sólo porque tenía que ser una mujer quien la contara sino porque Karen es también vecina de Machuchal.

No hay duda que hubiéramos querido celebrar la presentación del corto documental Machuchaleras rodeadas de toda la gente querida y talentosa que ha estado detrás del proyecto. Pero vino un nuevo embate a impedir que lo pudiéramos compartir entre música y abrazos. De manera que les invitamos a verlo a través de sus pantallas como un obsequio que esperamos les alegre el corazón en medio de tanto desasosiego. Me emociona, particularmente, pensar que la lucidez y la sabiduría de Ivelisse puedan ser una invitación a una necesaria reflexión sobre el largo camino que aún nos falta por recorrer para edificar juntos y juntas una mejor sociedad, un mejor país. Quizás porque tuve el privilegio de ver Machuchaleras mientras presenciaba atónita el linchamiento de un hombre negro y el levantamiento de una nación indignada que reclamaba, entre otras cosas, que estamos tarde para empezar a cambiar radicalmente una historia que glorifica la colonización, la violencia, la opresión y la explotación. Ese levantamiento ha sido tan revelador como el embate de un huracán…

Mientras Ivelisse siembra con amor la semilla de nuestra cultura para que pueda crecer en otras generaciones, la semilla del colonialismo, el machismo y el racismo sigue bien plantada en nuestro archipiélago como en tantos otros lugares. Tenemos la tarea urgente de arrancar sus raíces para poder cosechar algo nuevo. Esa nueva cosecha bien podría empezar por la propia comunidad de Machuchal, un barrio de origen Cimarrón o, por qué no decirlo, de naturaleza Cimarrona. Algunas calles de Machuchal, por ejemplo, llevan nombres como Taft o Sunny Court mientras se pueden contar con los dedos de una mano las calles que llevan nombres de mujeres puertorriqueñas; mucho menos caribeñas. Ivelisse también nos enseña que las familias más empobrecidas de Machuchal han estado históricamente amenazadas de ser desplazadas porque nuestra comunidad tiene una ubicación privilegiada. Antes se hizo con procesos de urbanización bajo un modelo errado de “progreso”. Esa amenaza está viva hoy con la “transformación” cultural, comercial y turística que se ha venido promoviendo en los últimos años a lo largo de la calle Loíza. Lo bueno de embarcarnos en una tarea como esta es que tanto o más vale el proceso como el producto. Algo que viene de la mano del tema de los cuidados y que intento poner en práctica gracias a mi abuela Ángela que solía decir que “las cosas con cariño salen mejor”.

La presentación del corto documental Machuchaleras ha estado guiada por lo que nos parece lo más importante, querernos y cuidarnos las unas a las otras. En ese sentido es el momento oportuno para compartirles una pieza que es nuestro personal gesto de reconocimiento y admiración hacia Ivelisse. Esperamos que este sea el primero de una serie de cortos sobre Machuchaleras. Definitivamente, estos meses de trabajo han sido un regalo para nosotras. Esperamos que lo disfruten y lo compartan porque aquí hay mucha “tela pa’ cortar”. Con la belleza y la poesía de esta machuchalera celebramos que son ya siete años de un proyecto que empezó, precisamente, por la necesidad de rescatar del olvido y la invisibilización…  

Poster Oficial 1-1